Sobreprotección al consumidor
sobreprotección del consumidor

Sobreprotección al consumidor

O “entre todos la tenían y ella sola se murió”

Amenazaba con volver a partir del día 5 de noviembre con la nueva sentencia del Tribunal Supremo, con la que, por cierto, me equivoqué en mis predicciones. Yo pensaba sinceramente que intentarían mantener el tipo y se decantarían por que pagara la Banca, aunque no con carácter retroactivo.

Bueno, dicen que rectificar es de sabios, aunque yo hubiera preferido que nuestros sabios no tuvieran tantos ni tan ruidosos temas que rectificar. Es imposible exigir que nadie se equivoque, pero, quizás, sí sea exigible un poco más de prudencia antes de liarla parda como la han liado, sobre todo, cuando hablamos de todo un Tribunal Supremo.

Pero no hay problema, nuestro querido presidente del Gobierno ha actuado con la diligencia debida arreglando lo que el Tribunal Supremo no hizo. Y no es que se haya precipitado por aprovechar un resquicio para tomar un protagonismo ventajista cara a la captación de votos, ni que esté legislando a golpe de telediario con el mismo propósito. No, es que sencillamente no tenemos otros asuntos más urgentes o importantes que abordar.

Señores del Gobierno y señores de los partidos políticos que aprendieron economía en tres tardes: cargar las tintas sobre las entidades supervivientes de nuestra gran crisis, que no han necesitado ayuda pública, que han demostrado ser los que mejor han gestionado y los que mejor se han adaptado, parece absurdo a la par que injusto.

Pretender que paguen el dinero que han perdido las cajas (que, en prácticamente en su totalidad, ha sido generado como consecuencia de un nivel de politización que nunca tuvo que acaecer) y hacerles los “paganinis” de todas las veleidades jurídicas (con perdón), parece irresponsable por parte de un gobernante. ¿Se han planteado en algún momento en darles una medalla en lugar de seguir haciendo estupideces?

Yo me pregunto si de verdad estamos en este País tan desnortados. ¿No hay nadie que tenga una visión global de lo que se está generando a la Banca en general y a la financiación hipotecaria en particular?

Yo trato de entender qué está ocurriendo en los últimos años en el mercado hipotecario (solo por poner un foco concreto, porque esto sería aplicable a la práctica totalidad de las actividades financieras), en el que se aprecian diferentes fuerzas que no solo no están totalmente alineadas, sino, en muchos casos contrapuestas.

Comenzando por la parte judicial, debo decir que entiendo, comparto y aplaudo la filosofía general de defensa al consumidor. ¿Acaso alguien podría ser contrario?

Está muy bien, es de justicia y es perfectamente exigible que los consumidores o usuarios podamos presentar reclamaciones por la vulneración de nuestros derechos en el marco de una relación de adquisición de bienes o prestación de servicios con empresarios. Tampoco estaría mal que, al tiempo, los consumidores y usuarios nos obligáramos a hacer compras más responsables para prevenir efectos no deseados.

comprasPero una cosa es defender al consumidor y otra muy distinta es considerarlo un ser con una discapacidad cognitiva o intelectual, en definitiva, lo que viene siendo un “mongolo” (con perdón) que diría un buen amigo mío. Lo cierto es que hemos pasado en relativamente pocos años de ni siquiera tener en cuenta al consumidor en nuestra sociedad, a una sobreprotección que está rompiendo los cimientos de un sistema hipotecario que ha sido de los mejores del mundo.

Ya sabemos que la situación actual de protección al consumidor deviene de la conocida preocupación del legislador de la Unión Europea de garantizar la calidad de los productos que se venden en el mercado único y también procurando un equilibrio entre las prestaciones recíprocas que se originan de los contratos de adhesión que en muchos casos se celebran sin necesidad para ser tales, entre otras razones, porque es prácticamente la única forma de relación entre un particular y una gran empresa.

Aunque ciertamente puedan no ser contratos de adhesión propiamente dichos, no es menos cierto que se trata de contratos que son queridos por ambas partes y que no es realista plantearse una negociación individual cuando se contrata con grandes compañías, con miles de oficinas y decenas de miles de empleados.

En este punto, en el entorno de lo que comentamos y con mis cortas entendederas, yo me pregunto por el papel de los Notarios en España ya que no hay operación con garantía hipotecaria, o sin garantía de un cierto importe, que no pase por la Notaría, donde se supone que hacen posible la tutela de las relaciones entre particulares mediante una función de información a las partes respecto de las cláusulas de las escrituras y de las pólizas propuestas en el documento.

Por razones profesionales he acudido a la firma de centenares de operaciones en la que los Notarios no solo han leído los documentos, sino que han “explicado” a los consumidores el significado de las cláusulas más complejas en un cumplimiento escrupuloso de lo que tienen recogido en su Reglamento Notarial.

Pues bien, lo que se está discutiendo en los tribunales y lo que se está impugnando, muchas veces o casi siempre, con éxito, son cláusulas de nuestras benditas escrituras notariales, cláusulas que están siendo declaradas nulas de forma masiva por abusividad o por falta de transparencia. Como también se están cuestionando las actas notariales de fijación del saldo exigible, y muy en especial, los procedimientos notariales de ejecución hipotecaria, muchos de los cuales están siendo declarados nulos después de su tramitación.

hipoteca¿No se exige en nuestro ordenamiento la intervención notarial en los préstamos hipotecarios? Si ahora resulta que vale para poco, huelga comentar para qué sirve el cumplimiento por parte de las entidades de lo dispuesto en su oportuna orden ministerial respecto al folleto informativo y oferta vinculante. Se podían ahorrar el papel y el trabajo.

Si no estoy mal informado (y rectificaré lo que proceda), en el caso de las cláusulas suelo, el juicio de transparencia que realiza nuestro Tribunal Supremo no tiene que ver tanto con la redacción literal de la cláusula como con la transparencia en su comercialización y contratación.

En definitiva, es como si los “bancos malvados” hubieran diseñado una especie de trampa en la que habrían caído sus discapacitados cognitivos o intelectuales clientes sabiendo que el Euribor iba a bajar tanto.

Por otro lado, cuando miro la normativa del regulador, veo que cada vez exige más provisiones por insolvencia a las entidades financieras, sin tener en cuenta, a la hora de determinar los plazos de morosidad y sus provisiones, lo que está ocurriendo en los juzgados con las hipotecas y por si fuera poco, se permite decir:

“…para la estimación de coberturas, para cuyo cálculo: −  Se tendrá en cuenta la existencia de garantías eficaces a la hora de establecer los niveles de provisiones tanto específicas como genéricas…

risa irónicaGarantías eficaces dicen, la verdad es que sería para troncharse de la risa si no fuera un tema tan serio como el que estamos tratando. Una hipoteca, donde corres riesgos a largo plazo de insolvencia y tipos de interés, que no sabes cuánto va a valer la garantía que teóricamente te cubre, que no sabes si vas a poder ejecutar, … Sí, para troncharse de la risa.

Lo único cierto es que nuestro mercado financiero y en particular nuestro añorado y apacible mercado hipotecario son hoy un verdadero campo de batalla. Todos los días miles de demandas, litigios y sentencias y una enorme polémica social está rodeando a las ejecuciones hipotecarias, en las que nuestros tribunales (también el Supremo) han adoptado una postura muy beligerante y activista. Ahora tenemos algún juzgado buscando su momento de gloria diciendo que, a pesar de la sentencia, considera el carácter retroactivo del pago del impuesto. De chiste.

Que cada uno sea consciente de su responsabilidad (los políticos por un lado, el supervisor por otro, los juzgados de otro y los consumidores por el que queda), pero en una economía muy bancarizada, como la española, la superación de estos retos es clave para que la banca siga contribuyendo al crecimiento económico y la creación de empleo como lo ha hecho históricamente por mucho que les pese a ciertas clases ventajistas.

En un entorno de márgenes ridículos para la Banca, la única manera de elevar un poco la rentabilidad sería cobrar más por los créditos para subir los márgenes del negocio, pero tras el último decreto del Gobierno sobre las hipotecas, no parece una misión fácil. También se pueden elevar las comisiones, pero es algo muy impopular ya que por el lado de los gastos no parece que haya mucho recorrido ya, aunque se continúe con el cierre de oficinas y la reducción de plantilla.

A pesar de esto y aunque considero que hay razones para la crítica hacia los colectivos mencionados, que no son conscientes del daño que están generando, también las tengo para el propio gremio de Banca, que continúa aplicando su histórica regla de oro de pasar discretamente ante la sociedad.

Creo que esa regla es excesivamente vieja y que las entidades debieran estar a la altura de una sociedad en la que los medios de comunicación y las redes sociales tienen cada vez más importancia.

El problema de la mala reputación no se está atajando y cada vez cala un poco más hondo, y no veo reacción en el mercado, empezando por las dos patronales (AEB y CECA) incapaces de aunar voluntades para iniciar una política de comunicación conjunta. ¿Y esperamos una evolución significativa de la “digitalización” en la Banca?

Es cierto que en alguna ocasión hemos oído algunas manifestaciones del presidente de Bankia, o del BBVA y también al Santander, pero esporádicas y tímidas frente al incesante bombardeo al que están siendo sometidos.

Pues no sé hacia dónde caminamos porque los márgenes no dan para mucho, está claro que, con todo lo que está pasando, un apalancamiento en el negocio hipotecario no es viable (para desgracia de todos), y el crédito al consumo, que se había convertido en una palanca de crecimiento de la banca, empieza a ser una nueva fuente de preocupación para los supervisores por el repunte de su morosidad.

Me temo que no vamos por buen camino y que “entre todos la teníamos y ella sola se murió”.

José García
jose-garcia@loquenosoncuentas.es