Buen Gobierno, el reto del otoño: Canal de Denuncias
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Buen Gobierno, el reto del otoño: Canal de Denuncias

Implantar el Canal de Denuncias para la Prevención del Blanqueo de Capitales y financiación del terrorismo evitando otro coste estructural. Otra oportunidad para revisar y mejorar la eficiencia de nuestros procesos de control.

Como si el gobierno, cualquiera que sea su color y turno, quisiera que los profesionales iniciemos la temporada de baile, cual debutantes, publicó, el pasado día 4 de septiembre, el Real Decreto Ley 11/2018 de 31 de agosto, que incluye la transposición de la Directiva (UE) 2015/849 (“Cuarta Directiva”), orientada, como resume en su Exposición de Motivos, a la:

Mejora de la supervisión y sanción de las infracciones de la normativa de prevención.

La norma incorpora pocas novedades, pero, entre ellas, la necesaria implementación de un canal de denuncias, para lo cual, tendremos de nuevo que reflexionar y darle vueltas a cómo integrarlo, en un conjunto de medidas preexistentes (y diversas, para según qué tipo de sujeto obligado). De forma tal, que se convierta en una herramienta más, eficiente y efectiva, sin duplicar costes ni recursos y sobre todo, sin confundir al cliente interno, que es quien debe suministrar toda la información. La cual, a su vez, ha de ser filtrada y revisada por equipos ya sobrecargados de tareas.

Control y normativa

Entre los Principios de Buen Gobierno de toda organización está, sea cual sea su sector, obtener una eficiente y coordinada gestión de sus sistemas; ello incluye los de control.  Ello parte de una correcta lectura que discrimine el perímetro de la normativa que le es de aplicación y la que no, a según qué empresa.

corrupción-valores-eticaPero no excluye hacer la lectura inversa… Una vez que se descarta que la norma nos sea de aplicación, obligatoria y estricta, nada impide o debería, también hacer una lectura curiosa, a los meros efectos de ilustrarnos para, en un momento determinado, tomar decisiones de aplicación parcial y voluntaria, de alguno de sus extremos, si son útiles a nuestros fines, si con ello mejoramos la excelencia de nuestros procesos. Siempre y cuando el coste sea razonable, y este puede ser uno de esos casos.

El primer párrafo del nuevo art. 26 bis de la Ley de Prevención de Blanqueo de capitales, que introduce el RDL 11/2918, dedicado a “Procedimientos internos de comunicación de potenciales incumplimientos” dice que:

Los sujetos obligados establecerán procedimientos internos para que sus empleados, directivos o agentes puedan comunicar, incluso anónimamente, información relevante sobre posibles incumplimientos de esta ley, su normativa de desarrollo o las políticas y procedimientos implantados para darles cumplimiento cometidos en el seno del sujeto obligado.

Implementación del Canal y objetivo

Queda, por tanto, inicialmente resuelto, que este canal de denuncias, solo aplica a sujetos obligados, aunque ni siquiera a todos, ya que reglamentariamente, cabe exceptuar esta obligación respecto de alguno, por lo que aún no estaría totalmente cerrado a quién se le puede exigir.

Pero como decía antes, desde el punto de vista del Buen Gobierno, no resulta ningún exceso implementarlo sin más demora, aunque en un momento determinado, pueda aplicársenos una excepción. Como tampoco lo es, yendo incluso más lejos aún, revisarlo en aquellas entidades que, no siendo sujetos obligados de la Ley 10/2010, de 28 de abril, cuentan ya con un Modelo de prevención de delitos, un mapa de riesgos y un canal de denuncias, e incluyen el Blanqueo de Capitales dentro de su mapa de posibles riesgos inherentes.

Es un sano ejercicio de Buen Gobierno, revisar el Canal de Denuncias, a la luz de esta reforma, como nueva medida de mejora continua; otra vuelta, a la concreta luz del riesgo inherente y residual que tenga cada organización de comisión de este delito, en su escenario.  

La idea es que, aceptando el mundo complejo en que vivimos y traspasando la frontera de la estricta y única aplicación sólo si estamos obligados, y si no es el caso, pasar de largo sin más, nos tomemos un momento robado a la jornada para, sin discriminación ni complejos, y aun sin ser obligatorio, tomemos de esta, como de otras leyes, por cierto, todas las ideas y herramientas que nos sean útiles en la lucha contra la corrupción, en cualquier formato. Y ello, como sello de mayor excelencia y calidad. Eso sí, además, conseguirlo con el mínimo coste.

Qué supone el Canal de Denuncias

El Canal de Denuncias, podría ser un ejemplo de esa medida que unos tendrán que implantar sin más y otros deberían pensar o mejorar. Y todo por el matiz que incluye la frase final de ese primer párrafo del art. 26…. En el seno del sujeto obligado…. este párrafo, sin cambiar el enfoque al riesgo de las medidas de diligencia debida, (país, volumen de operaciones, etc.) añade otro; el de la vigilancia “in house”, de conductas tradicionalmente investigadas principalmente “extra muros…”.

dinero corrupciónEsta sencilla frase, añade un foco distinto al tradicional en prevención de blanqueo.  En mi opinión devuelve a los sujetos obligados a un lugar común, en el tráfico, no solo como poseedores de la información necesaria para ejecutar el trabajo, meros recolectores de información de conductas ajenas, en procesos masivos, sino como lo que son, empresas en el tráfico, compuestas de personas, en cuyo seno y a diario también, hay que mantener una vigilancia interna activa.

Esto supone dejar de ver la posible comisión de este tipo de delitos sólo como algo que pueden hacer nuestros clientes externos y mirarlo, también, como algo que puede suceder en nuestro entorno directo. No es que sea un cambio de enfoque, sino más bien un toque de atención, al primer y más importante riesgo… el riesgo interno.

Funcionamiento

En algunos sectores y organizaciones, la rutina diaria en la detección de movimientos de entrada al sistema de dinero procedente del delito, nos puede lleva a veces a centrarnos demasiado en la parametrización y en los Big Data. Buscar y detectar movimientos dentro de grandes masas de clientes y operaciones, parametrizar herramientas, enfocados en el riesgo con criterios como el riesgo país, el sector, la actividad de los clientes, el origen de sus fondos o su actividad, o cómo ésta pretende entrar en los sistemas legales, está muy bien y es muy importante; crítico, de hecho.

Pero con este artículo 26 bis, con esta sencilla frase en su párrafo primero, más que integrar otra herramienta añadida en la prevención de este tipo de delitos, lo que hace es recordarnos que debemos prestar nuestra máxima atención a nuestro entorno más cercano. Ya que, a veces, también el cliente externo trabaja con colaboradores internos, cooperadores necesarios para eludir los cada vez más eficaces controles.

vigilanciaHay que comprender y aceptar que, a veces, esto también pasa “en casa”, por la delincuente acción de aquel que está trabajando a nuestro lado, cada día, al amparo de la confianza adquirida, y que a veces, se impone revisar. Esto, es difícil de trasladar a los equipos, que, sea cual sea su labor diaria, la desarrollan confiando en sus compañeros de batalla. Introducir, o más bien llamar la atención sobre este enfoque, es pedirles a nuestros equipos que, “no solo, sino también “y además con naturalidad, desconfíen de cualquier conducta que se salga del patrón, aun cuando ésta sea llevada a cabo por nuestro compañero de tareas, preocupaciones y cafés.

Para poder hacer esto, de forma natural, y además seguir trabajando, cada uno en lo suyo, asumiendo las funciones de control, sin que perturbe nuestros procesos y ocupaciones diarias, hay que contar con políticas internas muy sencillas, muy claras, muy depuradas, que nos permitan comprender que no es necesario llegar a un juicio personal de lo reprochable de una conducta que tiene lugar cerca de nosotros. Que no hay que esperar a tener la prueba irrefutable de que algo malo está pasando, sino que, sencillamente, basta con que una conducta se salga de la política de la empresa, para trasladar nuestra duda al canal y responsable adecuado, y nosotros, seguir a lo nuestro, para que alguien la revise de forma tan objetiva, como natural.

Conclusiones

La verdad es que pienso que es un camino que toca recorrer aunque no nos guste. Tampoco creo que vaya a funcionar perfectamente desde el principio, ni que nos podamos ahorrar revisar muchas conductas que, afortunadamente, por otra parte, serán normales. Pero solo así, el cliente interno llegará a interiorizar con naturalidad, su deber de vigilancia para con el cumplimiento de las políticas internas y hacer de estas un instrumento vivo y eficaz de control; solo así, integrando la vigilancia, en la conducta normalizada, podremos aportar naturalidad a algo que es de natural complejo: desconfiar, por sistema, de aquel que nuestra labor y despeño, nos pide confiar.

Y eso solo se puede hacer desde la formación, constante, diaria, tenaz. Sin complejos. Sin culpas. Sencillamente, explicando hasta qué punto el Buen Gobierno se implica en las conductas intachables, como siempre ha sido. Pero integrando la idea de que estas conductas intachables ahora vienen de la mano de políticas y tareas muy ordenadas y estandarizadas, no solo para nuestros clientes externos, sino para nuestros desempeños internos.

Para aquellos sujetos, obligados y no, que carecen de herramientas de alerta sistemática, una opción de integración será, como ya es habitual para medianas empresas que cuentan con Modelos de Prevención de Delitos, la externalización del Canal.

Pero si lo hacemos, hemos de estar atentos y seguros de que se gestione, no de forma aislada o sin más, sino perfectamente engranado y conectado con el Órgano de Control Interno del sujeto obligado, aunque sea añadido como único servicio externalizado de la materia; ello, dada la especial y necesaria integración de este canal, en el resto de medidas de diligencia debida, y la sujeción del sujeto obligado a auditorías en esta materia.

La eficiencia es una obligación de la gobernanza. Construiremos un canal, aislado y ad hoc perfectamente integrado en nuestros sistemas, pero también preparado para ser eficaz. Con la excusa de esta implantación, revisemos y reforcemos nuestros sistemas, para que cada vez estén más afinados y alineados con nuestros entornos y capacidades de detección del delito. Ya que nos ha sido encomendada esta obligación… y ya que estamos en los canales del tráfico del dinero y los negocios… seamos y marquemos la diferencia.

Seamos verdaderamente agentes activos de la evitación de la delincuencia y el fraude. Como siempre, como sabemos, y ahora, también, mirando aun más de cerca, las conductas de nuestro derredor, desde el conocimiento de las formas de comisión del delito, cada vez, más en profundidad, y erradiquemos las para siempre, de nuestros entornos de trabajo. Esto es lo que pide el Buen Gobierno.

Y esto es lo que, sin duda, este otoño, mejoraremos en nuestras organizaciones, con la energía, las ganas, y las pilas recargadas, tras reposar nuestra mirada en la magnífica luz del verano, tal vez, de un atardecer en el Mediterráneo.

Nuria Gómez Hervás
nuria-gomez-hervas@loquenosoncuentas.es